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Todos necesitamos un tiempo para descansar y así reponernos del ritmo de vida rápido y acelerado, y a veces monótono y agobiante, en el que con frecuencia nos vemos inmersos. Si no, vamos a ver: ¿quién no es de la opinión de que el verano es la mejor época del año para descansar, cambiar de costumbres y llevar una vida más relajada y estimulante?

El clima, la temperatura, el ambiente, son los más adecuados para nuestras merecidas vacaciones. Pero hay quienes se toman al pie de la letra la palabra "vacaciones". El tiempo de vacaciones puede ser un tiempo de descanso creativo.
Las vacaciones del verano no son un tiempo de vacío. El tiempo libre que se nos permite para descansar, es tiempo para realizar las mil actividades que durante el año no hemos llevado a cabo. Es tiempo de recrearse creando.

­ Este tiempo de descanso lo podemos utilizar para encontrarnos con nosotros mismos; para poder conversar y dialogar, tranquilamente, sin prisas, con las personas que más queremos; para poder conocer nuevas gentes; para leer aquel libro que durante el año no tuvimos tiempo de leer; para poder reemprender, en el mes de septiembre, nuestras tareas habituales...

Pases donde pases tus vacaciones, junto al mar, acompañado por el sol y la brisa marina, en la soledad de las verdes montañas, en la tranquilidad de algún pueblo entrañable, en otra ciudad, o en tu misma ciudad, disfrútalas.

 

Viajes

Cuando los famas salen de viaje, sus costumbres al pernoctar en una ciudad son las siguientes: Un fama va al hotel y averigua cautelosamente los precios, la calidad de las sábanas y el color de las alfombras. El segundo se traslada a la comisaría y labra un acta declarando los muebles e inmuebles de los tres, así como el inventario del contenido de sus valijas. El tercer fama va al hospital y copia las listas de los médicos de guardia y sus especialidades.

Terminadas estas diligencias, los viajeros se reúnen en la plaza mayor de la ciudad, se comunican sus observaciones, y entran en el café a beber un aperitivo. Pero antes se toman de las manos y danzan en ronda. Esta danza recibe el nombre de "Alegría de los famas".

Cuando los cronopios van de viaje, encuentran los hoteles llenos, los trenes ya se han marchado, llueve a gritos, y los taxis no quieren llevarlos o les cobran precios altísimos. Los cronopios no se desaniman porque creen firmemente que estas cosas les ocurren a todos, y a la hora de dormir se dicen unos a otros: "La hermosa ciudad, la hermosísima ciudad". Y sueñan toda la noche que en la ciudad hay grandes fiestas y que ellos están invitados. Al otro día se levantan contentísimos, y así es como viajan los cronopios.

Las esperanzas, sedentarias, se dejan viajar por las cosas y los hombres, y son como las estatuas que hay que ir a verlas porque ellas ni se molestan.

Historias de Cronopios y de Famas
Julio Cortazar

 



 

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